La manzanilla es una planta muy apreciada, especialmente en momentos especiales como el embarazo, la lactancia y el destete.
Pero como ocurre con todas las sustancias y como decía Paracelso, "la dosis es la que hace el veneno". Te contamos qué usos se recomiendan para las mamás, los bebés y los niños después del destete.
Té de manzanilla en el embarazo y la lactancia
Aunque cada mamá y cada embarazo sean diferentes y únicos, siempre se debe buscar el consejo de un médico, especialmente cuando se trata de la cantidad y la frecuencia de la ingesta de alimentos y bebidas que podrían perjudicar al feto.
Durante el embarazo es normal sentirse más cansada de lo habitual, sobre todo cuando no consigues dormir y descansar bien. Una taza de té de manzanilla por la noche es un hábito placentero, un pequeño ritual relajante antes de dormir. Por supuesto, sin excederse en el consumo y sin dejar la bolsita en remojo durante mucho tiempo, porque un exceso de manzanilla en una persona predispuesta, puede provocar contracciones uterinas, y en vez de calmar puede alterar.
El té de manzanilla para los recién nacidos
La manzanilla para los bebés es maravillosa, pero ¡Cuidado! Desde el nacimiento hasta los 6 meses de edad, la Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna exclusiva para la alimentación del bebé. Así que nada de infusiones para ayudar a los bebés a dormir o para cualquier otra necesidad.
Hasta los seis meses de edad no se debe dar a un bebé amamantado ningún otro tipo de líquido que no sea la leche materna, ¡Ni siquiera agua! En cambio, vía libre al uso tópico de la manzanilla para limpiar, calmar y proteger la delicada piel del pequeño, como aceite, cremas y lociones a base de esta preciosa planta.
Té de manzanilla para niños de 6 meses para el destete
Después de los seis meses, y al menos que el pediatra aconseje lo contrario, puedes empezar a preparar tés con hierbas naturales, posiblemente del herbolario para tu bebé. La infusión de manzanilla es siempre preferible por su delicadeza y por sus propiedades específicas. En este caso, es siempre mejor, optar por las flores de manzanilla que se pueden encontrar en los herbolarios o las clásicas bolsitas.
Debes evitar la manzanilla soluble, que casi siempre está edulcorada, sin añadir azúcar o miel a la infusión porque el bebé ya está en la cama o le queda poco para dormirse, y la presencia de azúcar no sólo favorece la aparición de caries, sino que también altera al bebé y no se duerme con tanta facilidad.
Si le das manzanilla, es siempre mejor o la bolsita de té o las flores sueltas, preferiblemente sin añadir azúcar. La infusión de manzanilla sabe bien por sí sola y es agradable para el paladar del bebé.
¿Qué más podemos decir? La manzanilla es una flor hermosa, delicada y fragante, que siempre ha formado parte de las tradiciones familiares.