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Un entorno seguro para los niños en casa; cómo prevenir accidentes domésticos

Para los bebés, la casa es un área de exploración maravillosa. Y fue así como el entorno que preparaste con tanto cariño y atención para recibir a tu hijo se transforma en una zona llena de peligros. Lee nuestras pautas para la prevención de accidentes domésticos.

bambino dietro cancelletto scale

Para los bebés, la casa es un área de exploración maravillosa. Y fue así como el entorno que preparaste con tanto cariño y atención para recibir a tu hijo se transforma en una zona llena de peligros. Lee nuestras pautas para la prevención de accidentes domésticos.

Tu bebé se transformará en un mini Indiana Jones antes de que te des cuenta, listo para explorar cada rincón de la casa y ponerse en peligro de innumerables formas.

Algunos de los consejos que te vamos a dar para prevenir accidentes domésticos en la infancia podrán parecerte muy elementales. Sin embargo, son siempre las cosas más básicas las que suponen un grave peligro para los niños pequeños, precisamente porque se toman a la ligera.

Los accidentes domésticos, lamentablemente, son mucho más comunes de lo que te puedas imaginar. La tarea de los padres es prevenir riesgos haciendo todo lo posible para hacer de la casa un entorno seguro. ¡Sigue leyendo y descubre cómo!

Nunca dejes al bebé solo

La primera regla de oro para la seguridad de tu bebé en casa es no dejarlo nunca solo, ni siquiera durante dos minutos.

Un bebé de pocos meses no puede quedarse nunca desatendido, ni en el sofá, ni en la cama, en el cambiador o peor aún, mientras lo bañas.

Puede permanecer solo en la cuna si los barrotes laterales están subidos, de lo contrario debe estar siempre con una persona de confianza cuando no esté con mamá y papá, para evitar caídas peligrosas al suelo u otros peligros.

mamma incinta lavora con cuscino gravidanza

Cuidado con las quemaduras

 

La piel del bebé es mucho más delicada que la nuestra, y se quema con más facilidad.

El baño, por ejemplo, es un momento que requiere la máxima atención, comenzando por la temperatura del agua, que siempre hay que controlar antes de meter al bebé.

La temperatura no debe superar los 37 °, de lo contrario el bebé podría quemarse.

Es importante tener cuidado de no llevar al bebé en el regazo con comida o líquidos calientes. Tampoco se debe dejar al niño solo mientras cocinas.

La hora del baño

 

El ritual del baño es tan agradable como delicado. Además de la temperatura correcta, como ya hemos visto, hay que tener presente que no se puede dejar solo al bebé nunca. Incluso con poca agua, es peligroso para un recién nacido, sin importar si está en la bañera o en un lavabo.

 

Esto también se aplica más adelante, después de que cumpla los seis meses, por lo que siempre debes recordar vaciar la bañera después del baño, así como cualquier otro recipiente que se haya llenado de agua.

 

También te recomendamos que saques de la bañera los juguetes que usas para entretener a tu pequeño durante el baño. De hecho, es posible que desee cogerlos y hacerse daño en el intento.

El niño intenta llevarse cualquier cosa a la boca

 

La curiosidad del recién nacido no conoce fronteras, para él todo es nuevo y quiere explorarlo. Tan pronto como pueda, intentará agarrar y meterse en la boca todos los objetos a su alcance.

 

No hace falta decir que no debe dejarse ningún objeto que pueda representar un peligro para él, por ejemplo, cosas puntiagudas o afiladas. Por ejemplo: cubiertos, bolígrafos y lápices, tijeras, elementos de decoración de vidrio o porcelana…

 

Los objetos pequeños son muy peligrosos, porque al ingerirlos el niño corre el riesgo de asfixia. Nos referimos, a: botones, canicas, monedas, pendientes, juegos que se pueden desmontar en piezas pequeñas…

Lo mismo ocurre con algunos alimentos. Los alimentos que vienen en forma de grano o que son de talla pequeña como cacahuetes, uvas, tomates cherry, caramelos, trozos de manzana, salchichas: el niño podría tragarlos de forma incorrecta.

 

Por supuesto, las bolsas de plástico también representan un peligro de asfixia muy alto. El bebé podría ponérselas en la cabeza.

También es necesario evitar tener a su alcance sustancias que puedan perjudicarle en caso de ingestión, como detergentes, jabones y fármacos.

 

¿Sabías que algunas plantas son venenosas? Asegúrate de que las que tenéis en casa no lo sean. De lo contrario, es mejor colocarlas en muebles altos o dárselos a alguien que no tenga niños ni animales en la casa.

 

Después de este popurrí, igual acabamos antes diciéndoos lo siguiente: ¡No dejéis nada a su alcance nunca 😉!

Cuando empieza a caminar…

 

Nuestros pequeños exploradores crecen, y, claro, se ponen a inspeccionar todos los lugares a los que ya llegan, se apoyan en lo que sea que esté a su alcance e intentan escalar donde sea que haya una forma de escalar.

Lo primero que hay que hacer es equipar los muebles de casa con protectores de esquinas, para evitar que el bebé se choque con ellos o se dé en la cabeza y se lastime.

Otra cosa importante que tenemos que cuidar es bloquear lo que el peque pueda abrir, o sea, equipar cajones y puertas con cierres de seguridad. Así el bebé no podrá abrirlos y sacar objetos que puedan ser peligrosos para él, como detergentes, utensilios de cocina, vajilla de porcelana …

 

Todo lo que pueda actuar como soporte para escalar puntos más altos, como mesas, ventanas, balcones, estanterías para libros, debe colocarse en lugares a los que no llegue. Caer al suelo desde tal altura puede ser peligroso.

Además, es mejor cerrar las ventanas con pestillos y cerraduras para que el niño no pueda abrirlas.

Ten en cuenta que cuando el niño comienza a caminar, se apoya en todo lo que encuentra, por lo que los carritos de televisión o de alcohol y las mesitas con ruedas pueden ser muy peligrosos.

 

P.D.: Hablando de televisión, ¡Los controles remotos no sobrevivirán! Los tirará al suelo sin piedad. Te recomendamos que compres una funda de goma.

Las habitaciones que deben estar fuera de su alcance

 

Hay dos habitaciones que ponen a prueba la seguridad del niño en casa aún más: la cocina y el baño.

Cuando cocines, debes prestarle mucha atención al bebé. Hay un montón de peligros en la cocina; si ya camina podría apoyarse en el horno encendido, arriesgándose a quemarse las manitas.

Podría subirse a la silla y acercarse peligrosamente a los fogueres.

En cualquier caso, siempre es mejor mantener el mango las sartenes u ollas mirando hacia la pared para que él no pueda alcanzarlas con riesgo de volcarse encima el contenido caliente.

 

El mayor peligro del baño es el inodoro. Por esta razón, algunos papás bloquean la apertura con un cierre de seguridad. El bebé puede inclinarse para tirar algo o coger algo que se le haya caído dentro y caerse dentro, porque la cabecita le pesa más que el cuerpo.

 

Además, una vez que los niños aprenden lo divertido que es mojarse, podrían divertirse abriendo el grifo del bidé, arriesgándose a resbalarse y caerse.

Te recomendamos que mantengas cerrada la puerta del baño para evitar cualquier peligro.

Es bueno reducir los riesgos, ¡pero sin pasarse!

 

Es cierto que los accidentes domésticos en la infancia son más comunes de lo que pensamos, y es importante hacer de nuestro hogar un entorno seguro para prevenirlos, prestando atención a ciertos factores que pueden poner en peligro a tu bebé.

Por otro lado, no podemos encerrar a nuestros hijos en una cúpula de cristal. Si tratamos de evitarles cada pequeña caída u obstáculo, evitamos que aprendan y experimenten su capacidad para afrontar las dificultades por sí mismos.

 

En definitiva, es bueno preocuparse por su salud, pero sin caer en excesos, impidiéndoles hacer nada por miedo a que se hagan daño.

Lo que debe hacer un buen padre es crear las condiciones para que el niño actúe sin peligro grave.

Una vez que se haya puesto la casa a prueba de bebés, impidiéndole acceder a lo que realmente puede ser perjudicial para su seguridad, déjalo libre para explorar.

 

Con un bebé, nada debe darse por sentado. Hay que tener mil ojos, porque todo puede convertirse en un peligro potencial. Sobre todo, nunca debes dejarlo solito.

Para la mamá, esto significa un control constante en los primeros meses, tanto que ni siquiera puede realizar las actividades más triviales, como secarse el pelo.

 

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