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Tortícolis y plagiocefalia en recién nacidos: causas y remedios

En este artículo hablaremos de la tortícolis en los más pequeños, de la relación que mantiene con la plagiocefalia, de las causas y también de los remedios para mitigarla cuando aparece.

Tortícolis y plagiocefalia en recién nacidos:

¿Cuántas veces te ha entrado rigidez o dolor de cuello? Probablemente más de una, después de un resfriado o después de una noche en la que hayas dormido en una posición incómoda.

 

La tortícolis es una molestia, pero no solo afecta a los adultos: también puede afectar a niños y a bebés. En este último caso, puede que no se trate de una simple contractura, sino de un trastorno congénito real.

En los bebés, a menudo, la tortícolis va acompañada de la plagiocefalia … y también de las preocupaciones de madres y padres que no saben cómo resolver el problema.

En este artículo hablaremos de la tortícolis en los más pequeños, de la relación que mantiene con la plagiocefalia, de las causas y también de los remedios para mitigarla cuando aparece.

Tortícolis: causas y tipos en el recién nacido

La tortícolis se caracteriza por una desviación y rotación lateral de la cabeza debido a una contractura o a una lesión de los músculos del cuello, que obviamente puede ir acompañada de dolor.

Existen diferentes tipos de tortícolis y, en lo que respecta a los niños, existen principalmente dos tipos que pueden afectarlos: la tortícolis miogénica y la tortícolis muscular.

La tortícolis miogénica

La tortícolis miogénica no se debe a que el bebé adopte malas posturas, se trata, más bien, de un problema congénito. Esto significa que es posible darse cuenta de que existe nada más nacer el bebé, tras una observación cuidadosa por parte del pediatra.

La causa de la tortícolis miógenica es que los músculos del cuello son ligeramente más cortos solo en un lado. Como resultado, el niño mantiene la cabeza inclinada hacia el lado en el que tiene los músculos más cortitos y  la cara hacia el lado opuesto.

¿Qué por qué sucede esto? Las razones pueden ser diferentes: podría ser un cuello rígido vinculado a enfermedades del sistema nervioso, esquelético o de la vista. O puede ser estar relacionado con una posición incorrecta del feto en el útero o por un parto largo o extremadamente difícil.

A menudo, la tortícolis miogénica congénita también se asocia con una asimetría facial o craneal: os explicaremos cómo en un momento.

La tortícolis muscular

La tortícolis muscular en el niño tiene las mismas características y las causas que la del adulto.

El bebé puede haber estado en una postura incorrecta durante el sueño, haber hecho un movimiento brusco con la cabeza o incluso haber cogido frío en una zona localizada.

En este caso, aunque le pueda doler, la tortícolis siempre se debe a una contracción excesiva del músculo lateral, pero es un problema transitorio: no dura más de unos pocos días y no causa consecuencias graves.

¿Cuál es el vínculo entre la tortícolis y la plagiocefalia?

La plagiocefalia es una deformación del cráneo del recién nacido, ya sea por causas esqueléticas o por causas posicionales. Esta última puede relacionarse con el problema de la rigidez del cuello en niños muy pequeños ya que, como os hemos mencionado anteriormente, a menudo existe una asociación entre la tortícolis miogénica congénita y la plagiocefalia posicional.

Intenta imaginar a un bebé cuya cabeza siempre esté inclinada hacia un lado: seguro que dormirá, apoyándose constantemente en el mismo lado. Esta postura, a la larga, puede causar un aplanamiento de su cráneo, que todavía es maleable.

Se ha investigado sobre la relación entre la tortícolis y la plagiocefalia y se ha descubierto que, un mes después de que aparezca la tortículis, aproximadamente un tercio de los niños con tortícolis congénita también desarrollan aplanamiento.

A veces, la plagiocefalia puede no ser una consecuencia de la tortícolis: algunos niños simplemente prefieren algunas posiciones de reposo y, a la larga, pueden causar aplanamiento y desarrollar tortícolis.

Si tu hijo se ha visto afectado por alguno de estos problemas, no te preocupes demasiado: hay muchos remedios que puedes poner en práctica para aliviar su malestar y resolver la situación.

Tortícolis: remedios para tu bebé

Aunque la tortícolis pueda molestar a tu hijo y generar preocupación en ti, afortunadamente hay varias soluciones para abordar el problema. Obviamente, los remedios cambian según el tipo de tortícolis con el que estés lidiando. Vamos a verlos en detalle…

En caso de que tu hijo sufra de tortícolis miogénica congénita, los remedios son un poco difíciles, pero en casi todos los casos resuelven completamente el problema, especialmente si se aplican desde los primeros meses de vida y te aconseja un profesional.

¿De qué tipo de tratamientos hablamos?

En primer lugar, la fisioterapia y la rehabilitación motora, que servirán para recuperar la capacidad de movimiento y la correcta percepción del espacio por parte de tu bebé.

Como alternativa, puedes hacer que empiece un tratamiento osteopático, también útil para la plagiocefalia.

En casos raros, especialmente cuando el trastorno se diagnostica tarde, puede ser necesario realizar una pequeña cirugía para normalizar el músculo del cuello.

En caso de tortícolis congénita, para evitar que el niño desarrolle también una plagiocefalia secundaria, puedes tener cuidado y alternar su posición durante las horas de sueño. Además, puedes hacer que descanse la cabecita sobre una almohada anti-plagiocefalia… ¡para que tu también puedas dormir tranquila!

Si lo que tiene tu pequeño es una tortícolis muscular, hay varias medidas que puedes tomar para ayudarlo a sentirse mejor:

  • Mantén su cuellecito caliente, cubierto con ropa o con un parche de calor.
  • Masajea al bebé con crema de árnica o hazle un hidromasaje con agua caliente.
  • Cuando esté despierto, colócalo hacia arriba para que juegue y estimúlalo moviendo los juguetes que le interesen, al lado de la cabeza donde le cueste darse la vuelta. Este es un ejercicio muy útil incluso en caso de rigidez congénita en el cuello, porque es una especie de “fisioterapia activa“.
  • Puedes considerar darle un analgésico para el dolor, en caso de que sea demasiado fuerte (en este caso, te recomendamos que lo consultes antes con el pediatra).

Sea cual sea la situación de tu hijo, afróntala con serenidad y con confianza, con estos remedios, su rigidez en el cuello mejorará rápidamente, ¡y así podréis estar tranquilos tanto tú como tu bebé!

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