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Mantente cerca de mí: la importancia del contacto físico entre bebés y padres

Para el bebé, el contacto físico es una necesidad innata y es fundamental por toda una serie de razones que han sido científicamente probadas… ¿Estás lista para descubrirlas?

Mantente cerca de mí: la importancia del contacto físico entre bebés y padres

Cuando nacen los bebés son un boom de ternura, ojitos rasgados, mejillas regordetas, piel súper suave y “ el perfume a recién nacido”  simplemente son irresistibles y nosotros así  por casualidad, de esta forma la naturaleza estimula el contacto físico y el cuidado del niño por parte de los padres.

Quizás nosotros que crecimos en el mundo occidental, donde  tradicionalmente se sigue un modelo de maternización a bajo contacto, no tenemos aún muy claro porque la proximidad física es tan importante para el recién nacido.

Sin embargo en los últimos años se están difundiendo prácticas de contacto como por ejemplo: el uso del fular portabebés, por eso hemos pensado hablar sobre el valor que tienen estos hábitos en el desarrollo del niño.

Contacto físico con el bebé ¿Por qué es importante?

La piel es el órgano sensorial más grande de nuestro cuerpo, nos cubre completamente de la cabeza a los pies y está repleto de terminaciones nerviosas dando lugar al  tacto, que es el primer sentido que usa el recién nacido para entrar en contacto con el mundo exterior y así comenzar a explorarlo.

Para el bebé, el contacto físico es una necesidad innata . En primer lugar como ya hemos dicho si no es por el cuidado de los padres no sobrevivirían y en segundo lugar es fundamental por toda una serie  de razones que han sido científicamente probadas… ¿Estás lista para descubrirlas?

El contacto físico promueve la salud y el desarrollo mental.

Este es quizás el elemento que deja claro cuánto es fundamental y necesario el contacto del cuerpo del bebé con el de los padres.

Piensa en el método canguro para recién nacidos prematuros. Estos bebés tienen que reposar durante un tiempo, cada día, piel con piel sobre el pecho de la madre o del padre. El contacto físico proporciona el calor que el pequeño necesita. Esto mejora sus parámetros físicos y fisiológicos y el bienestar general, lo que lleva a una recuperación y ha una subida de peso más rápida.

El contacto físico piel con piel ayuda a los bebés: estimula la termorregulación y el sistema inmunitario, mejorando la salud física en general. Algunas investigaciones han observado un vínculo entre la cercanía física y el aumento de las habilidades cognitivas y  de aprendizaje; está  demostrando que el  niño que va en brazos o en el fular para bebés, es más tranquilo y puede usar la vista y el oído para analizar las señales  del mundo que le rodea.

A día de hoy, en los hospitales cuando nace, el bebé directamente  lo apoyan sobre el pecho  de la madre, y a menudo también sobre el del padre – ¡los bandas y los fulares porta bebés se está extendiendo cada vez más!

La importancia del contacto para el desarrollo de las emociones

La cercanía del niño a los padres no facilita solo el desarrollo mental y físico, si no también el emocional.

El psiquiatra Daniel Stren que ha estudiado en  profundidad la relación entre madre e hijo, su teoría decía “la magia definitiva del apego es el contacto físico, y está magia pasa a través de la piel”.

Al contrario de los que afirma el modelo de bajo contacto, los recién nacidos que a menudo usan las bandas o el fular portabebés muestran una sensación de confianza y seguridad que les  ayudarán a su independencia cuando crezcan.

 

Además es más probable que estos niños desarrollen un vinculo seguro con sus padres; esto significa  que tendrán un vínculo de amor profundo hacia ellos  pero que estarán abiertos a los demás y a la exploración del mundo según vayan creciendo.

Sin embargo sin andar más allá de las teorías, tú misma lo habrás notado: cuando llevas al bebé en el fular , llora menos y está mucho más relajado … esto se debe a que el contacto físico disminuye sus niveles de estrés.  Por otro lado; piensa cuando tú estás enfadada, molesta, nerviosa o triste… ¿hay alguna solución mejor que un largo abrazo de una persona que te quiere?

¿Y los padres?

No olvidemos que el contacto físico con el recién nacido también es importante para los padres!

Estar tan cerca del bebé desde el principio, te permite conocerlo mejor y crear esa unión que durará toda la vida.

Si el niño nace prematuro o tiene algún problema específico, el contacto piel con piel ayuda tanto a la madre como al padre a sentirse útiles desde el principio y a instaurar una conexión que no sería posible si el estuviese en la incubadora.

En cada caso , el contacto físico es necesario y regala momentos de cercanía. Teniendo al recién nacido en el fular, podrás sentir su olor o la suavidad de su piel, también te ayudará a entender de un modo más directo cuáles son sus necesidades. Vuestra comunicación también   se desarrollará a nivele físico, no solo verbal o visual.

Haciendo un resumen: ¡el contacto es bueno tanto para los niños como para los  adultos!

 

No solo la madre: el contacto físico con el padre

Cuando uno piensa en cuidar al niño o llevarlo en el fular automáticamente nos viene a la mente la figura materna. Esto se debe a las cuestiones culturales y a la capacidad de amamantar.

El contacto físico debe ser tanto con la madre como con el padre!

Algunas investigaciones han demostrado que el Método madre canguro (MMC) es eficaz también cuando lo hace el padre. El efecto de relajación y bienestar para el bebé es el mismo.

Además es verdad que la madre entra en contacto con el niño cada vez que le da el pecho, y también es cierto que el padre puede intervenir cada vez que la madre está cansanda, acogiendo y sosteniéndola físicamente.

El padre puede usar el fular portabebés y de esta manera interactuar con su hijo y asentar las bases para una relación sólida. – la primera es hacerle sentir una figura diferente a la de la madre que le servirá de guía en un futuro.

Con toda esta información, llegarás a entender que todo aquello que te han dicho las abuelas y las tías, el contacto físico no es un vicio, si no un  instrumento de crecimiento para el niño que favorece el bienestar bajo todos los puntos de vista… resumiendo: larga vida a los abrazos piel con piel y a los fulares portabebés!

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