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Los bebés y el frío: por qué dejarlos descansar y jugar a la intemperie

¿Ha pensado alguna vez en dejar que tu bebé duerma o juegue al aire libre en invierno? ¡En el artículo te explicamos por qué los niños y el frío deberían ser amigos inseparables!

bambino su passeggino con neve

Las madres españolas tienen el instinto protector grabado en su ADN, por eso, se lo piensan dos veces antes de dejar que sus hijos estén a la intemperie si hace frío. El miedo a que caigan malitos suele prevalecer, pero en realidad el hábito de dejar que los niños descansen y jueguen al aire libre, incluidos los bebés, tiene varios efectos positivos. 

No en vano, en los países escandinavos eso de “dormir bajo cero” es una auténtica costumbre, se lleva a los recién nacidos al aire libre, en sus cochecitos, y allí se les deja a que se echen una siesta. Las madres de otros países pueden sorprenderse, pero dejar que los bebés duerman en el frío es una elección que tiene sus motivos. De hecho, más de uno. Se trata de una costumbre nacida en Finlandia en la década de 1920 gracias a un pediatra, que comprendió los beneficios que aportaba el frío en la salud de los recién nacidos. 

Por lo tanto, salir con los niños a la intemperie cuando hace frío se puede hacer – de hecho, debes hacerlo. En este artículo queremos explicar por qué y también cómo hacerlo, manteniéndolos a salvo del mal tiempo… ¡pero asegurándonos de que disfruten de las ventajas del aire fresco del invierno! 

mamma con bebè in fascia

Porque es bueno que los bebés estén expuestos al frío  

Cuando pensamos al frío del invierno, quizás lo primero que nos imaginamos es la agradable sensación de refugiarse bajo el edredón tupido. Sin embargo, las bajas temperaturas y el clima invernal pueden ser aliados importantes, incluso para niños pequeños y bebés recién nacidos.  

Aquí te presentamos todas las razones por las que toda la familia debería salir del edredón con una sonrisa ¡los peques los primeros! 

1. La calidad del aire

Mantenerse abrigado todo el día, en ambientes cerrados, no es nada bueno para los niños. No abrir las ventanas por miedo al frío provoca que el aire se cargue, además de que con la calefacción encendida lo reseca. Por no hablar de la velocidad con la que proliferan los gérmenes y bacterias en esos lugares – pensemos por ejemplo en una guardería o un jardín de infancia – o la presencia de ácaros que pueden provocar ataques alérgicos. 

Sacar a los niños al aire libre conduce a que se contagien de menos enfermedades: respiran aire puro y su sistema inmunológico se fortalece, al contrario de lo que se podría pensar. ¡Una ventaja que todas las madres querrían! 

2. La luz

De por sí, el invierno es un período con poca luz, por eso es aún más importante exponer a los pequeños a la luz del sol siempre que se presente la oportunidad. Salir con los niños a la mitad del día asegurará que la luz pueda activar su vitamina D. Esto, a su vez, permite que el cuerpo asimile mejor el calcio, que es fundamental para el desarrollo y el fortalecimiento de huesos y dientes. 

3. Las vivencias

Jugar al aire libre o simplemente dar un paseo en un fular de porteo o en el cochecito, permitirá que tu hijo disfrute de su actividad favorita: ¡explorar! 

El mundo que experimentará está lleno de estímulos: olores, colores, sonidos, luces… sin olvidar la sensación de aire fresco en la piel. Lo que podrá vivir en invierno es diferente de lo que encontraría en otras estaciones: ¿por qué privarlo de una parte importante de sus descubrimientos? 

4. La relajación

Quizás ya lo hayas notado: incluso los bebés más inquietos tienden a relajarse durante los paseos, ya sea en el cochecito o en el fular. No tendría sentido limitar este agradable hábito a la temporada de calor, de hecho, salir con los niños en el frío los calma y hace que sus siestas sean más reparadoras. 

Algunos estudios científicos realizados en Finlandia lo han demostrado: los niños duermen durante más tiempo al aire libre, además de aprender a manejarse por sí mismos para conciliar el sueño y despertarse, lo que les quita mucho estrés a los padres. Y te preguntarás ¿Cuál es la temperatura ideal para las siestas a la intemperie? Agárrate fuerte… ¡los 5 grados bajo cero! 

Evidentemente, al sacar a bebés y niños al frío, es bueno tomar precauciones para que tengan una buena experiencia. Te aseguramos que después de leer nuestros consejos las posibles preocupaciones que puedas tener, se desvanecerán… 

Los niños y el frío: ¿qué hay que hacer? 

Las reglas que tienes que seguir son pocas y sencillas, y permitirán que, tanto tu bebé como tú, viváis los beneficios del invierno de primera mano. Apostamos a que ya sigues muchos de ellos, ¡aunque sea quizás de forma inconsciente! 

  • Llévelo a caminar o jugar al aire libre en las horas más calurosas y luminosas del día, es decir, al final de la mañana o al principio de la tarde. 
  • Vístelo como vayas vestida tú: los niños en el frío deben estar cubiertos “por capas“, con varias prendas que se puedan quitar si pasan tiempo dentro de casa. Ponle el abrigo, un saco de bebé o una manta cuando sea el momento de salir, no antes, para evitar que sude. Si hace mucho frío y te preocupa su temperatura corporal, toca sus pies de vez en cuando: si están calientes, ¡todo va bien! 
  • Recuerda usar siempre gorro, guantes y zapatos o peucos: las extremidades son las partes del cuerpo que más calor dispersan en un recién nacido. 
  • Sal tranquila incluso si llueve o nieva, protegiendo el cochecito con la protección adecuada. La única condición climática que debemos evitar es el viento fuerte, ya que podría causarle otitis o infecciones causadas por la tierra que se levanta.  
  • Claramente, no salgas si tu bebé no se encuentra bien, para evitar que su estado de salud empeore.  
  • Pon la funda transparente en el cochecito de paseo para proteger al bebé de los elementos, al tiempo que dejas pasar la luz y le haces percibir la temperatura 
  • Si tu pequeño tiene la piel muy delicada, antes de salir al frío protege su rostro con una crema hidratante especial para la carita. 
  • Para asegurarse de que esté abrigado y relajado durante vuestros paseos invernales, una buena opción es llevar al bebé en un fular portabebés: ¡combinarás los beneficios de este método con los del aire fresco! 

Sabemos que la idea de sacar a los bebés a pasear al frío puede hacer que los padres que no están acostumbrados frunzan el entrecejo … pero esperamos haberte convencido con este artículo: será beneficioso para tu peque y claro, como consecuencia, ¡también para ti!  

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