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La crisis de los terribles dos años: manual de supervivencia para padres al borde de un ataque de nervios

Chillidos, rabietas, todo es no. Son los terribles dos años, una etapa difícil, pero fundamental para su crecimiento. ¿Cómo afrontarlo de manera positiva, sin perder los nervios?

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Rabietas cada vez que puede, el “no” es su nueva palabra favorita, gritos y arrebatos sin razón aparente… si todo esto te suena familiar, tu hijo probablemente esté en la terrible crisis de los dos años. 

Pero ¿qué tiene de especial este período, incluso para merecerse una mención especial? Y sobre todo, ¿cómo pueden los padres afrontar mejor los dos terribles años, sin perder la paciencia pero ayudando a madurar a su hijo? Te lo explicamos todo en un pequeño manual para conocer y llevar mejor esta difícil pero fundamental etapa.

Cómo reconocer la crisis de los dos años  

La definición de los terribles dos años, “terrible two”, proviene de los Estados Unidos, donde nació para indicar esa fase del desarrollo en la que el niño a menudo manifiesta comportamiento de oposición. En realidad, el momento no llega necesariamente al filo de los dos años, sino que ronda el período que va de los 18 a los 30 meses. 

En este momento, el niño ha adquirido varias habilidades: caminar, se sabe quitar el pañal, comienza a hablar, etc., y quiere explorar el mundo que lo rodea, afirmando su identidad. El problema es que, aunque no sea consciente de ello, sus habilidades verbales, motoras y emocionales siguen siendo bastante base y no se expresa aún como querría. Esto a menudo le causa frustración, que un niño de dos años no sabe cómo afrontar, excepto montando escenas que pueden dejar a los padres sin palabras y que pueden llegar a ser difíciles de manejar. 

A continuación, te contamos más sobre los tres principales signos de la llegada de los terribles dos años. 

Las rabietas  

Si tu hijo está atravesando esta etapa, ya sabrás que sus rabietas pueden llegar sin previo aviso y causar estragos en esos pocos, pero interminables, minutos de llanto inconsolable 

Tu hijo, del sonriente angelito que suele ser, se convierte en una concentración de histeria, gritos y llantos desesperados. A veces también puede suceder que patalee y dé golpes, tire cosas o que las rompa adrede. 

¿Cómo afrontarlo? Lo veremos en breve, no te preocupes.

Todo es “no” 

Una de las principales características de este período de la vida del niño es la necesidad de afirmar su identidad como ser independiente de mamá y papá. Por primera vez, es consciente de su singularidad e intenta por todos los medios experimentarla. 

Decir “no” a todo y un comportamiento de oposición a todo en general, son un signo de este paso fundamental. Sí, pueden ser molestos a largo plazo, pero considéralos como la forma en que tu pequeño pone a prueba su nueva identidad, que está formando. 

Los cambios de humor 

Un niño de dos años es un poco como un mini-adolescente: negativo y voluble. De hecho, no es raro que los caprichos, las lágrimas y las oposiciones extremas lleguen de repente, cuando hasta un segundo antes el pequeño era todo sonrisas y mimos. 

Esto sucede porque está experimentando una de las frustraciones de las que hablamos hace un momento: tal vez intentó hacer algo él mismo y falló, o le gustaría expresar una emoción, pero aún no sabe cómo hacerlo. Aquí, de repente, se convierte en un diablillo: por más que te sorprenda, es absolutamente normal a esa edad. 

10 sugerencias para sobrevivir a los terribles dos años 

Los terribles dos años pueden ser muy frustrantes, no sólo para los pequeños que luchan por demostrar su autonomía, sino también para los padres que lo viven, sin saber cómo afrontarlo. Si alguna vez te has encontrado frente a una escena inconsolable con tu hijo, en medio de una tienda, sabes bien que es la situación clásica en la que te gustaría tener una varita mágica para resolverlo todo rápidamente (o desaparecer, en algunos casos). 

Por desgracia, los hechizos no existen, pero te daremos una serie de consejos que te ayudarán a lidiar con la crisis de los dos años con éxito 

  1. Si notas que te estás enfadando por cómo tu hijo se está comportando, tómate un momento para evitar reaccionar de manera agresiva. Llama por teléfono, arregla un mueble, cuenta hasta 10 y solo entonces, actúas. 
  2. Distraerlo también es una buena manera de alejar a tu hijo de las rabietas, si puedes intervenir cuando aún no está en pleno episodio.  
  3. Habla con el peque y cuéntale lo que está sucediendo: explícale el motivo de su frustración y enséñale formas alternativas de expresarlo. No lo castigues por causar una escena.
  4. No cedas ante las rabietas: una vez que hayas decidido qué posición tomar, sé constante. Tu hijo debe comprender cuáles son los límites dentro de los cuales puede moverse y cuáles no debe superar. 
  5. Incluso si la ira aumenta, mantén la calma y no grites, ya que esto agitará aún más al pequeño. 
  6. Si quieres darle el mensaje de que algo no se hace, tu rostro debe tener una expresión seria y firme mientras lo miras a los ojos, sin decir nada ni tocarlo. 
  7. Felicítalo por el comportamiento positivo y trata de ignorar, en la medida de lo posible, el que consideres negativo y no quieras que tenga. 
  8. Haz que duerma y coma a la misma hora y siempre lo suficiente para que no se frustre porque tenga sueño o hambre. 
  9. Para que exprese su autonomía, déjalo elegir entre elecciones simples (“¿Quieres fresa o melocotón?”, “¿Calcetines amarillos o azules?”). 
  10. ¡No te sientas culpable! Si tu hijo monta una escena en público, si siempre dice que no, si es difícil de llevar… No es porque seas una mala madre o un mal padre… es simplemente normal, de hecho, es fundamental para su crecimiento. 

Por supuesto, la crisis de los dos años puede hacerte perder los estribos, pero con los consejos que acabamos de darte, estamos seguros de que saldrás airosa. Piensa siempre en positivo: focalízate en la importancia que tiene este período para el desarrollo de la identidad y personalidad de tu pequeñín. Incluso en tiempos difíciles, cuando estés a punto de ceder, recuerda que, si eres firme y le da reglas claras, lo estarás haciendo bien. 

¿Lista para afrontar los terribles dos años? ¡Nosotros creemos que sí! 

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