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El ritual de bañarse: consejos prácticos para una mamá primeriza.

Bañarse es uno de estos momentos especiales, pero cada bebé reacciona de manera distinta a esta “novedad”, y hay que saber cómo interpretar sus reacciones para saber lo que prefiere y lo que, en cambio, no le gusta nada.

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Que el recién nacido tenga una buena higiene también es una manera de cuidarlo, con mucho amor y tomando algunas precauciones.  

Bañarse es uno de estos momentos especiales, pero cada bebé reacciona de manera distinta a esta “novedad”, y hay que saber cómo interpretar sus reacciones para saber lo que prefiere y lo que, en cambio, no le gusta nada. No te preocupes, como todo lo que trata la relación del bebé con sus papás, además de las normas de higiene que tienes que respetar, vosotros tenéis a vuestro favor un instinto de protección que os guiará en el proceso. Vuestro bebé recién nacido ya de por sí está preparado para defenderse del ambiente externo y hacen falta pocas normas generales de higiene para mantenerlo sano, limpio y feliz.  

Reglas de higiene en un bebé recién nacido 

Existen algunas buenas normas de higiene general que debemos tener siempre en cuenta. Las infecciones neonatales ocurren siempre por el contacto, y se transmiten a través de las manos, la respiración y los objetos con los que está en contacto el bebé, a través de la piel o de las mucosas. Por ello, las reglas generales de higiene que tenemos que seguir son:   

  • Acuérdate de lavarte bien las manos cuando toques al bebé 
  • En caso de que los papás o la persona que cuide al bebé tengan una infección respiratoria, la precaución que debéis adoptar es cubrir la boca y los orificios nasales con una mascarilla estéril para protegerlo de la trasmisión del virus mientras le estéis cambiando el pañal, cuando le estéis dando de comer o estéis con él en general dándole mimitos.  
  • Acuérdate de proteger la zona del cordón umbilical para evitar contaminaciones y demás infecciones.  

El ritual de bañarse: cómo lavar al recién nacido 

Algo fundamental es que nunca dejes al bebé solo en el agua, ni aunque sea solo un segundo.  

Cada vez que estés a punto de darle un baño, prepara todo lo que te haga falta, para que no tengas que alejarte mientras el bebé está ya bañándose. Además del riesgo de que se ahogue, que puede ocurrir también cuando hay poca agua, el bebé puede asustarse, tragar agua, resbalarse y hacerse daño.  

Bañarse no se trata solo de la higiene del recién nacido, sino que además tiene el objetivo de activar la circulación sanguínea de la piel y su transpiración.  

Puedes darle un baño a tu bebé ya desde que salgas del hospital, incluso cuando aún tenga el cordón umbilical. Justo porque bañar al bebé favorece la transpiración en la piel, no es necesario ponerle muchas cremas o lociones sobre el cuerpo, a excepción del caso del cambio de pañal, donde sí os hará falta una pomada especial para calmar las irritaciones.  

Asimismo, es mejor evitar el talco durante los primeros meses, porque el bebé podría inhalarlo.  

La higiene del recién nacido: ¿bañarlo o lavarlo con una esponjita?  

Como decíamos, cada bebé es un mundo, hay a los que les gusta mucho bañarse, y hay quienes no soportan el agua. ¡Para gustos, colores! Lo primero de todo, como cualquier novedad, tendrás que estar atenta a cómo se lo introduces. Para un recién nacido, todo es nuevo y cada ocasión puede convertirse en una experiencia genial o en un pequeño trauma. Pero no te preocupes, ¡es del todo normal! Intenta proponerle siempre algo que lo entretenga, un juguete o tus palabras para que esté cómodo mientras lo bañas. Si vive el momento del baño como un juego, tu bebé estará contentísimo de meterse en el agua y que le prestes atención. Si esto es así, sí que puedes bañarlo cada día. 

¿Y si llora e intenta decirte que eso del agua patos no es para él?

Bueno, pues significa que no está cómodo y que hay algo que le molesta, puede que sea la temperatura del agua, puede haberle salpicado agua fría o puede no sentirse seguro, tú aprende a leer las señales que te manda y a interpretar qué le molesta ¡verás como todo irá bien! En estos casos, es mejor que esperes unos días antes de volverlo a bañar, pásale una esponjita mojada a temperatura ideal (entre los 32ºC y los 35ºC) y loción detergente para recién nacidos. Esta puede ser una buena alternativa, de momento, a bañarse.  

Para medir la temperatura adecuada, o sea, la que prefiere el bebé, puedes meter un termómetro en el agua o hacerlo como lo hacían nuestras abuelas ¡metiendo el codo en el agua! A propósito de temperaturas, ojo con la temperatura a la que esté la habitación donde lo bañes, tiene que hacer calor, pero evitar demasiada humedad.  

Masajear al bebé antes de ir a dormir  

Después de bañarse, nada más llegar a casa, una manera para que el bebé se relaje es darle un masaje y para que se quede dormido en poco tiempo. Claro está que, esto podría gustar como no gustar, ¡no lo sabrás hasta que no lo pruebes! 

Dónde bañar a un bebé recién nacido 

Puedes darle un baño a tu bebé en la bañera tradicional, si está desinfectada a la perfección y preparada con todo lo que necesitas. Pon todos los sentidos en ello, en este caso, la cantidad de agua es mayor y siempre hay que prestar atención para evitar cualquier accidente. Muchos padres prefieren este método para poder bañarse con su hijo, pero siempre es mejor lavarlo en una bañera especial para bebés con fondo de goma antideslizante o poniendo una alfombra que evite resbalones accidentales.   

La bañera para bebés siempre debe colocarse sobre una superficie cómoda y muy estable, donde además tengas sitio para dejar todo lo necesario para lavar bien al bebé, para que no tengas que alejarte en ningún momento.  

Productos de baño para bebés: ¿cuáles usar?  

En farmacias y herboristerías puedes encontrar los mejores jabones para bañar al bebé, elaborados por especialistas en cuidado del bebé, con pH variable, y a base de esencias y aceites naturales que cuidan su piel delicadamente, preparando al bebé para que descanse sereno toda la noche.    

Es bueno evitar los productos baratos de venta libre del supermercado que, a pesar de estar etiquetados como productos para el cuidado del bebé, pueden contener irritantes y causar inflamación de la piel y los ojos.  

Como alternativa a los jabones líquidos, puedes utilizar jabones vegetales neutros. Como has leído hasta ahora, hay muchas formas de hacer que hasta los bebés más reacios a las novedades y a los cambios a los que la mamá y la vida los someten acaben cogiendo el gusto a eso de bañarse. La cuestión es cómo tratarlos, pero este es uno de esos secretos que solo una mamá conoce, ¡y tu estás a punto de aprenderlos todos! 

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